Empiezo diciendo que me dedico al diseño en Shopify y al desarrollo web. He participado en muchísimas tiendas online y las he analizado de principio a fin, así que puedo decir con tranquilidad que sé de diseño de ecommerce. Esa experiencia me da una idea bastante clara de un sector complejo y muy competido. He visto crecer y caer tiendas online, y eso es lo que quiero contar aquí.
Voy a empezar listando los errores que más se repiten y cómo evitarlos. El artículo también trae consejos para montar una tienda online que funcione.
Los errores más comunes
Pasarse con el diseño
Un ecommerce que arranca es una tienda en sus primeras fases. En esa etapa montas un plan para construir y vender tus productos a la gente a la que te diriges. Pero las prácticas habituales pueden matar la tienda muy pronto. Sacar productos nuevos implica dar muchas cosas por hechas sobre qué necesita la gente, cuándo y cómo lo quiere. Esas suposiciones son peligrosas y pueden hundir el negocio, sobre todo si no se habla con quien va a comprar ni se investiga el mercado.
Pasarse con el diseño es cargar la web de información hasta confundir a quien entra. Para que una tienda funcione no hace falta llenarla de funcionalidades innecesarias: hace falta hacer lo que tu clientela necesita. El resto es EXTRA y, si no está bien pensado, puede incluso perjudicar la experiencia de uso.
Lo que cuesta montar una tienda online cambia muchísimo según las funciones y el diseño. Un banner con un diseño concreto puede parecer sencillo, pero lleva horas y dinero. Además puede hacer la web más pesada y ralentizar la carga, que es justo lo que más frustra. Al final gastas bastante en un banner que no hace la web más eficiente. Así que pregúntate siempre si lo que estás haciendo mejora la eficiencia de la web, y ten flexibilidad con tus ideas.
Y una recomendación fuerte: contrólate si eres perfeccionista. Hay una línea fina entre ajustar el diseño y hacer cosas que el 99,9 % de la gente no va a notar. Intenta frenar el impulso de corregirlo todo. Unos cuantos ajustes innecesarios no cambian nada para quien te visita, pero sí para tu cuenta bancaria.
Lo digo porque he visto tiendas gastar literalmente cientos de horas en ajustar cosas irrelevantes (que solo nota quien la lleva) y dejar de lado cosas importantes que sí afectaban a la experiencia. La mejor forma de evitarlo es tener una lista de tareas por prioridad, empezar siempre por lo importante y pedir opinión honesta a quien tienes cerca y a tu público objetivo.
También conviene recordar que un contenido corto y aburrido no mejora la web. Aprende a equilibrar contenido, imágenes y enlaces.
Montar una web barata y de poca calidad
En el apartado anterior explicábamos cómo no pasarse y hacer solo lo necesario, pero eso no significa que el resultado tenga que ser de poca calidad.
Tu tienda online se parece a una física. Si no es atractiva, fácil de encontrar, limpia, ordenada y con el diseño adecuado, la gente no va a querer entrar ni comprar. Así que nunca subestimes la importancia del diseño, y recuerda que quien compra online es mucho más delicado que quien entra en una tienda física: solo hace falta un clic para irse.
La experiencia de uso es fundamental en una tienda online. Es como construir una casa: si los cimientos no están bien hechos, la casa va a dar problemas siempre y vas a acabar gastando dinero EXTRA arreglando lo que causó el mal diseño original.
Es tentador, sobre todo al principio, contratar a alguien por 10 euros la hora, pero casi siempre eso acaba en pagar el doble después, arreglando fallos y problemas.
He tenido muchos clientes que venían con ese problema antes de trabajar conmigo. Corregir cosas así sale caro y lleva mucho tiempo. Busca siempre a alguien fiable y con experiencia de verdad.
No escuchar a los demás
No hablar con quien podría comprarte casi siempre acaba igual: el negocio no sale. Así que, llevando una tienda, escucha las opiniones de tu público objetivo y de quien sabe. Si vendes cosméticos antiedad, por ejemplo, ya sabes que vas a tener que hablar con gente de cierta edad que podría usarlos.
No descartes ideas ni te quedes sin preguntar mientras montas la tienda. Coméntalo con otras personas, sobre todo si tienen más experiencia que tú, y aplica lo que encaje con tu caso.
Instalarte en la zona de confort
Tienes la web en marcha, quizá incluso una tienda que funciona. ¡Lo conseguiste! ¿Y ahora qué? ¿Te sientas a disfrutarlo?
Pues no. Estás nadando entre tiburones, y los tiburones no duermen. Tienes que estar siempre atento a lo que pasa alrededor, a cómo rinde tu web y a qué puedes mejorar. El momento en que te sientas y dejas de hacerlo es el principio del final.
No invertir en marketing
Es algo que he visto en mucha gente que invierte en tiendas online.
Seamos claros: SIN MARKETING NO HAY CLIENTES. Sin marketing de ningún tipo, vender te va a costar muchísimo. Aunque tengas una idea innovadora y cero competencia, la gente no va a enterarse de que existes por arte de magia. Tienes que contárselo, y para eso hace falta marketing.
El marketing no es algo que haces unos meses: tiene que ser continuo e ir evolucionando. Cuanto mejor le va al negocio, más inviertes en marketing.
Se puede hacer marketing de muchas formas. Hay gente lista que ha conseguido resultados extraordinarios sin pagar por nada, pero aun así necesitas un plan.
Pasos para montar una tienda online que funcione
Paso 1: el MVP
Cuando empiezas un ecommerce simplemente no sabes qué va a funcionar y qué no. Puedes suponer, copiar a tu competencia o imaginar qué quiere tu clientela, pero nunca vas a estar seguro al 100 % de que esas suposiciones sean correctas. La única forma de saberlo es tener la web publicada, con lo mínimo para que se pueda usar.
A eso se le llama MVP, o producto mínimo viable: tener la web en marcha cuanto antes y solo con lo imprescindible para salir. Nada de animaciones vistosas, funciones extra ni diseño al píxel. Gasta lo mínimo para tener algo usable y empieza a recoger datos reales de quien entra. Puedes pedir opiniones y analizar cómo se comporta la gente dentro de la web. Así tienes una cantidad enorme de información para decidir los siguientes pasos.
Paso 2: aprender y aplicar
Ahora tienes una base de datos y puedes ver dónde actuar. ¿Lo haces todo de golpe con una lista enorme de tareas? La respuesta es NO.
Pasos pequeños que salen de una investigación, y después una comprobación de si lo que hiciste funcionó. Solo pasas a la siguiente tanda cuando la anterior va bien.
Esta metodología se llama «Agile» y, como sugiere el término, ser ágil significa cambiar de dirección adoptando siempre lo que de verdad hace falta. Si arrancas con una lista gigante de tareas, puede que después descubras que algunas de las cosas que dabas por hechas eran erróneas y que tienes que volver atrás. Y volver atrás a esas alturas significa rediseñar buena parte de la web, y gastar más dinero y más recursos.
Por eso es mejor trabajar en «tandas» pequeñas de tareas, cada una seguida de una comprobación que valide lo hecho o lo devuelva para más ajustes. Así no se pierde dinero ni tiempo y, sobre todo, solo haces lo que tu clientela necesita.
Algunas herramientas para conseguir esa información:
Paso 3: mantén la atención como si fuera tu primera semana online
Es muy importante que mantengas la web al día. Es fácil quedarse deslumbrado por los ingresos de una tienda que funciona, pero recuerda que nada es perfecto y que tu competencia puede estar trabajando más duro para adelantarte. Así que mantente atento, mejora siempre y prueba diseños nuevos.
También es esencial hacer una investigación mensual de mercado y de competencia. Hacerla de forma regular te mantiene al tanto de lo que hacen los demás.
Y tienes que vigilar tu SEO, sobre todo el posicionamiento de tus palabras clave. Es la única forma de ver cómo va tu presencia online y si hay competencia invirtiendo en SEO.
Los pasos para eso son los siguientes:
- Revisa todas las palabras clave a las que apuntas. Si hiciste una estrategia de SEO ya tienes esa lista. Si todavía no tienes estrategia, puedes encontrar las más usadas en Google Search Console. Mira este artículo
- Mete esa lista en una herramienta de seguimiento de posiciones. Yo uso SE Ranking y tengo que decir que es la mejor por lo que cuesta.
- Haz seguimiento: mira siempre cómo van tus posiciones. Con SE Ranking además ves quién es tu competencia en cada palabra clave. Intenta mejorar siempre tu contenido y tus textos para crecer de forma constante. Aquí tienes un artículo sobre cómo mejorar tu SEO.
Conclusión
Creo firmemente que tener una tienda online es un negocio estupendo, y probablemente abriré una en el futuro. También soy consciente de lo difícil que es y del bajo porcentaje de tiendas que funcionan. Así que no arranques con fantasías raras y mantén los pies en el suelo. Ten los gastos lo más bajos posible e intenta gastar en lo que va a hacer que tu tienda funcione. Dicho así suena obvio, pero te aseguro que se olvida con mucha facilidad.
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